¿Te importa el reino de los cielos?
- presbiteriopeninsu
- hace 2 días
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Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Luc.9:62)
Por reino de Dios debemos entender el reino de los cielos, el reino de la gloria. Consideremos el hecho de que entrar en la dicha eterna es lo mismo que entrar en el Reino de Dios - ¿Qué significa este concepto? Es el Reino de Dios, porque él lo ha fundado – y en Jesucristo Dios otorga su reino como un generoso regalo que él confiere y otorga a su pequeño rebaño (Mat. 20:23; Lucas 12:32) El emperador Augusto, en sus grandes fiestas, daba bagatelas a unos y oro a otros de sus distinguidos invitados. Por el contrario las riquezas de este mundo, muchas veces las da Dios a los peores y más malvados de los hombres como si se tratara de menudencias insignificantes; pero el reino de los cielos sólo lo da a sus amigos íntimos (Apoc.4:10-11, Apoc.20:6; Dan.4:16-17)
Dios promete que sus redimidos reinarán en gloria con él, pero la condición es ser renacido y transformado - "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3) – debes saber que las palabras: "de cierto, de cierto” equivalen en el griego a la expresión "amén, amén" [en verdad, en verdad, o verdaderamente, verdaderamente]. La palabra amén es hebrea, y en el Antiguo Testamento se usa más comúnmente como deseo o advertencia; pero aquí, y en otros lugares del Nuevo Testamento, el sentido de la misma tiene el propósito de afirmar. Esta frase, "Amén, amén", o Verdaderamente, verdaderamente, importa mucho porque afirma la verdad y certeza de lo que Jesús está diciendo – El hecho de que Jesús haga una doble aseveración nos dice que los asuntos de los que aquí habla son de una naturaleza muy celestial y sublime, es como si Cristo hablara en voz alta sobre este tema para hacernos poner la mayor atención posible observación y darle importancia a lo que él nos está diciendo.
- Thomas Brooks, 1662
De modo que Cristo quiere que levantemos la mirada hacia el reino de Dios – que por encima del consumismo, la vanagloria, el hedonismo y materialismo de este mundo, nos preocupemos por el reino de los cielos más que por cualquier otro asunto o prioridad.
¿Es esta tu forma de vivir? ¿Es este el patrón de tus prioridades? ¿Has hecho del reino de Dios tu mayor anhelo, tu prioridad y tu tesoro? ¿Estás caminando en santidad hacia el reino de Dios?
Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a SANTOS; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia EN EL REINO DE CRISTO Y DE DIOS. (Efe.5:1-5)
- Thomas Brooks, 1662 / "Holiness, the only way to happiness"





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