El cielo espera a los santos
- presbiteriopeninsu
- hace 1 día
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Sin santidad, los hombres nunca podrán ver a Dios y ser eternamente felices. Sin santidad en la tierra, nadie jamás llegará a una bendita visión de Dios ni disfrutará de Él en el cielo. Consideremos más a fondo esta grandiosa y poderosa verdad – Podemos ver que clara y contundentemente en las escrituras, Dios ha cerrado y atrancado la puerta del cielo y la felicidad contra todos los impíos. 1Cor.6:9-11 dice: “¿No se dan cuenta de que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios? No se engañen a sí mismos. Los que se entregan al pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o son prostitutos o practican la homosexualidad o son ladrones o avaros o borrachos o insultan o estafan a la gente: ninguno de esos heredará el reino de Dios. Algunos de ustedes antes eran así; pero fueron limpiados; fueron hechos santos; fueron hechos justos ante Dios al invocar el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios”. [NTV]
El cielo es una herencia inmaculada, y ninguno que esté contaminado podrá tomar posesión de ella – Es una herencia que Dios tiene guardada para los santos en el cielo; herencia que no se arruina, ni se destruye, ni pierde su valor (1Ped.1:4)
Los pecadores; rebeldes e impenitentes hacen que la misma tierra se lamente y gima hasta ahora, anhelando la redención completa en Cristo; ¿Llegarán estos impíos a la gloria y harán también que el cielo se lamente y gima en el mundo venidero? ¡Seguramente no! - La serpiente se entrometió en el paraíso terrenal, pero nadie que provenga de la simiente de la serpiente podrá jamás infiltrarse en el paraíso celestial!
Como lo expone Gálatas 5:19-21: “Estas son las obras de la naturaleza pecaminosa: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odios, pleitos, celos, iras, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y otras cosas como esas. Como ya les dije antes, se los repito ahora: los que llevan esa clase de vida no heredarán el reino de Dios”.
Antes de que los impíos vayan al infierno, Dios les dice una y otra vez que no heredarán el reino de Dios – antes del día del juicio se nos hace la advertencia: los impíos no son bienvenidos en el Reino de los cielos. Más nos vale, por tanto, despojarnos de toda iniquidad y rendirnos en fe y arrepentimiento a los pies de Cristo – quien nos hará santos y dichosos.
- Thomas Brooks, 1662 / "Holiness, the pnly way to happiness"





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